No fotos. Lo pensé, pero no. No golpes bajos de imágenes que nos hagan brotar lágrimas melodramáticas. No estoy siendo melodramático, yo, justamente yo, que amo el género, que soy sentimental. Pero no. Las personas tenemos una relación muy personal con el dolor. MUY personal. Cuando era más joven lloraba a mares por todo. Un llanto de niño, un llanto de capricho, de decepción, de reproche. Hoy hay algo entre la indiferencia y la furia que caracteriza mis momentos de extremo dolor. Un no poder entender por qué la vida tiene recodos tan oscuros cuando su carretera suele ser despejada, luminosa y llena de risas. Así es la tragedia griega: en lo alto de la vida de un ser humano que va asumiendo poder, gloria y felicidad, la peripecia cambia su suerte en desgracia o su desgracia en suerte. En marzo del 2016 avizoraba un año de novelas, publicaciones y viajes.Muchos viajes. El 6 de marzo aquella perrita adorable a quien llamamos Maura por su negrísimo pelaje enfer...
Entre el ensueño y la realidad navegan los seres de Piscis. Y en particular es mi modo de concebir la vida y percibir esos universos fronterizos entre la ficción y la cotidianeidad.¿Donde termina uno y comienza el otro?