Este no es un post sobre teatro. Es sobre la vida. O tal vez, sí es sobre el teatro. Porque lo que constituye la vida es lo que utilizará todo espectáculo, toda creación, toda canción, todo diálogo. De sensaciones está hecho el teatro y está hecha la vida. Y en este momento estoy colmado de sensaciones encontradas. No viene al caso citarlas aquí, algunas son muy privadas y otras no tanto. Pero lo cierto es que el final de un ciclo y el comienzo de otro nos pone frente a una carga de adrenalina tremenda. Y yo estoy a las puertas de un estreno. No de un espectáculo, de una nueva etapa. En reiteradas oportunidades me he preguntado que sentido tiene todo esto: los ensayos, los escenarios, las pruebas, las ideas, los proyectos,las ensoñaciones que se desvanecen en el proceso, las críticas, la lucha contra el tiempo. Aún no le he encontrado una respuesta: lo único que tengo medianamente claro es que uno no puede sustraerse a ello, por mucho que lo intente. La magia poderosa de la creación es...
Entre el ensueño y la realidad navegan los seres de Piscis. Y en particular es mi modo de concebir la vida y percibir esos universos fronterizos entre la ficción y la cotidianeidad.¿Donde termina uno y comienza el otro?